No es tan sencillo como parece

El principal –y casi siempre único– soporte financiero de los medios online es la publicidad. Cuando un sitio web tiene cierta cantidad de tráfico, agencias publicitarias se contactan con este para comprarle un espacio donde poner sus anuncios. La agencia de publicidad más grande en Internet es AdSense, parte de Google. Es ahí de donde se concentran los ingresos de los de Mountain View.

Estos anuncios pueden ser realmente desastrosos (especialmente en dispositivos móviles), por lo que es raro encontrar a alguien que le guste tener estos banners incrustados en medio de lo que quieres ver o leer, lo que te motivó a dar click. Muchos los ignoran, pero también estamos los que los encontramos molestos porque interfieren con nuestra experiencia de navegación.

Crecimiento anual en la cantidad de usuarios de software destinado al adblocking.

Crecimiento anual en la cantidad de usuarios de software destinado al adblocking.

Comparación de tiempos de carga promedio (en segundos) entre un navegador normal y el mismo navegador usando distintos servicios de adblocking.

Comparación de tiempos de carga promedio (en segundos) entre un navegador normal y el mismo navegador usando distintos servicios de adblocking.

Con este último grupo de gente en mente, se lanzaron servicios de ad-blocking, que eliminan los banners publicitarios en las páginas que visitas, y así, disfrutar una interfaz más limpia y evitar el tracking de información personal. Ah, y por si fuera poco, la mayoría de estos servicios hacen que se incremente drásticamente tu velocidad de navegación, además de ahorrarte datos de navegación y batería. La popularidad de estos servicios no ha dejado de crecer.

Conflicto de intereses.

Algunos afirman que es “éticamente incorrecto” usar estos servicios ya que le sacas la vuelta al negocio de la web.

El especialista Dean Murphy se pregunta: “¿Me importa más mi privacidad, tiempo, batería y consumo de datos de mis dispositivos (a esto yo le sumaría experiencia visual de navegación), o me importa más la capacidad de monetización efectiva en los creadores de contenido de los sitios que visito y que al final sigan creando contenido?” Dura pregunta cuya respuesta todavía no la se.

¿Bloquear o no bloquear?

¿Bloquear o no bloquear?

De todas formas, este debate moral  queda obsoleto una vez que la mayoría de gente bloquea los anuncios –que es lo que sucede– y así obligan estimulan a las páginas y agencias a reformar el tipo de publicidad o buscar una fuente de ingresos diferente.

Las publicaciones que se ven más perjudicadas por el adblocking son las de mediana escala, que necesitan de estos ingresos para sobrevivir, pero la realidad es que los efectos son significativos hasta para gigantes como The New York Times, cuyos ingresos dependen en gran medida de la publicidad que vendan.

Una nueva generación de adblockers.

Toda esta polémica ha resurgido con el lanzamiento de iOS 9 ya que, por primera vez, Apple permite el uso de adblockers en sus dispositivos móviles, de los cuales proviene una gran cantidad del tráfico global.

Tal vez el suceso más curioso alrededor de esta controversia fue lo que pasó con  el desarrollador y blogger Marco Arment (miembro del equipo original de Tumblr y fundador de Overcast e Instapaper, nada menos), un orgulloso partidario del adblocking.

El día que iOS 9 se hizo disponible, Arment lanzó Peace, un adblocker para iPhone y iPad. Cabe resaltar que él mismo vende espacios para publicidad en su blog (a través de The Deck a lo que llegaremos más tarde), aunque definitivamente no vive de esos ingresos.  

Rápidamente su aplicación de $2,99 dólares se convirtió en la más descargada del App Store. Sin embargo, dos días después, la retiró porque “no se sentía bien”, argumentando que “los adblockers vienen con un importante asterisco: “si bien benefician a un montón de gente en grandes formas, también hieren a algunos, incluyendo muchos que no merecen el golpe”. Dice que sigue estando a favor del adblocking en general, pero no se siente cómodo siendo un impulsor directo.

Quienes crean contenidos deben replantear su estrategia.

Implicaciones para el futuro del Internet.

Si bien es un tema bastante complejo analizable desde distintas perspectivas, se puede identificar una serie de tendencias en internet relacionadas a todo este asunto:

  1. Progresivo deterioro en la calidad de los banners publicitarios en la web y las consecuencias negativas que esto implica.
  2. Aumento de popularidad de programas y extensiones de adblocking para combatir el problema de la publicidad intrusiva.
  3. Surgimiento de los native ads en respuesta a los dos primeros puntos. Esta publicidad consiste en colocar publicaciones patrocinadas en un contexto editorial y así camuflarlas de los adblockers y de pasos captar más atención del consumidor.
  4. Migración de contenido desde la web hacia plataformas de terceros (léase Apple News, Snapchat Discover, o Facebook Instant Articles).

Nilay Patel de The Verge profetiza el decaimiento de la web como la conocemos en favor de los silos de gigantes como Apple y Facebook, e identifica otro gran perjudicado con esta transformación: Google, cuyo negocio se ve acribillado.  

Otros ven esta crisis como una gran oportunidad para reestructurar la web atacando el problema desde su raíz, que va más allá de anuncios fregados.

Esperemos que todo esto conduzca a un mejoramiento radical de la publicidad online o -más difícil- a la reinvención de los modelos de negocio, no a la muerte de la web.  Ya hay iniciativas refrescantes que buscan precisamente esto, como The Deck (adoptada por el citado Marco Arment y también el más reconocido John Gruber de Daring Fireball), una agencia que aborda la publicidad online de una forma mucho más amigable con el usuario, una filosofía que va desde la selección de sus partners hasta el diseño de sus banners.

Pero su acogida es insignificante en relación a la de AdSense, en parte porque no ofrece el rastreamiento incansable que solo Google puede hacer. Con estas dos capturas de pantalla te puedes dar cuenta de la diferencia entre el estado actual de los banners y lo que propone The Deck:

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El banner publicitario acapara casi un 70% del espacio y obstruye la experiencia de consumo.

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El anuncio (abajo a la izquierda) es totalmente sutil y no molesta en lo absoluto.

¨Si quieres bloquear toda la publicidad, no te entiendo, pero tampoco voy a discutir contigo. Nadie te va a parar. Pero la mayoría de gente solo quiere bloquear basura —rastreo que invade nuestra privacidad, JavaScript que ralentiza nuestros dispositivos y seca nuestras baterías, anuncios obstructivos que cubren contenido que tratamos de leer ¿Estamos combatiendo anuncios, o estamos combatiendo basura?¨ — John Gruber

Web

Hay esperanzas, siempre y cuando un medio no decida solo quejarse y no buscar una solución.

Pero, ¿qué medidas están tomando las publicaciones?

Algunos sitios simplemente optan por la terquedad contra los adblockers. Gracias a que las páginas web son capaces de detectar si es que los usuarios están o no usando un adblocker al visitarlas, estas pueden bloquear el contenido hasta que el usuario desactive su adblocker, o pedirlo gentilmente como lo hace WIRED.

Pero existen otras creativas formas de hacer dinero con periodismo en línea. Estas medidas se están viendo impulsadas por los medios para buscar otras fuentes de ingresos ahora que todos bloquean los anuncios tradicionales en sus páginas.

  • Native Ads: el downside de estos es que adelgazan la línea entre contenido editorial y publicidad, lo que puede confundir al consumidor y envolver a la publicación en dilemas éticos. Además, se recomienda que su producción sea en un estudio creativo independiente del cuerpo editorial, lo cual las publicaciones de mediana escala naturalmente no tienen. Un ejemplo de una campaña de publicidad nativa, conducido por Vox Creative a través de The Verge para Microsoft. Acá otro ejemplo, esta vez de GEIKO en BuzzFeed.
  • Suscripciones: Un medio de prensa para el que tienes que pagar solo por acceder a él tiene poco sentido en el contexto del Internet. Sin embargo, un modelo que se ha ido popularizando es el freemium, que consiste en brindarle contenido especial -además de otros beneficios exclusivos- a suscriptores (consumidores fieles que se sienten particularmente identificados con la marca), sin limitar al usuario común el acceso al contenido habitual. Medios grandes como The Economist o Ars Technica hacen -de formas distintas- esto desde hace un buen tiempo, pero ahora compañías de menor tamaño como Gimlet Media están probando cosas similares y vale la pena prestarles atención. La gran limitación de este modelo es que muchos medios -en especial los más jóvenes-  no cuentan un público suficientemente leal ni predispuesto a pagar por contenido extra.
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Adblocking: La interfaz y la experiencia por encima de todo.

Ideas finales.

Todos coinciden en que el estado actual de la web amerita el uso de adblockers, pero mientras se atraviesa esta crisis (que esperamos nos lleve a un mejor panorama) , es un acto noble poner en tu whitelist a los sitios de mediana escala que más aprecias o a blogs que cuentan con iniciativas creativas para mantener su publicidad.

Sea cual sea el resultado de todo esto, hemos entrado en una etapa de cambio importante en las plataformas de Internet, así que sigamos disfrutando del ‘espectáculo’.